¿Menos presupuesto, más becas?

Por  Emiliano Hernández, alumno de Comunicación y cultura, UACM SLT.

publicado originalmente el 25 de octubre en: https://goo.gl/6arWyh

Todos conocemos una historia, sea de un amigo, un conocido o un rumor, sobre alguien que obtuvo una tan ansiada beca por parte de la UACM, apoyo que no necesitaba y que termino perdiendo por no certificar la cantidad de materias requeridas o bien alguien que no la obtuvo pero que en verdad la necesita y a pesar de ello se ve forzado a dejar de estudiar para trabajar.
El otorgamiento de becas es un problema bien sabido por todos y poco debatido en las instancias pertinentes. ¿Si en lugar de dar 500 becas de mil 400 pesos se redujeran a mil pesos pero se dieran 700 becas? Si esto ocurre, seguramente los que cuentan con la beca se quejaran de una reducción a su apoyo.
El número actual es pequeño, pero hagamos cuentas por las quinientas becas – que para un matriculado de cerca de 10 mil estudiantes es muy poco – se gastan cerca de 700 mil pesos al mes, hablamos de que se da diez veces por semestre dejando la cifra en 7 millones de pesos al año aproximadamente.
Recordemos que de presupuesto federal se otorgaron 150 mdp el año pasado, se usó para las obras, pero el otro presupuesto fue de más de mil mdp. $1,150,000,000 dados a la UACM para su ejercicio este año. Menos del 0.7% del presupuesto se asigna a las becas de licenciatura, no estoy incluyendo las de posgrado (a las cuales pocos llegan) o las de titulación, por dar una cifra al tanteo, quizá se otorgue el 1% a becas.
Ante esto, pensando un poco en lo acontecido últimamente, el rector nos pide – porque así fue, nos pidió- que marchemos para defender un presupuesto del cual los estudiantes solo ven migajas, sean sinceros ¿ven cambios sustanciales en la universidad, sea cual sea el plantel? El problema radica principalmente en un pequeño detalle: la autonomía.
La autonomía nos da el poder de auto gobierno, esto nos permite tener nuestro sistema de elecciones, mecanismos de finanzas, consejos universitarios, etc., pero también nos da la posibilidad de exigir cuentas claras a nuestras autoridades, alzar la voz no solo para pedir un aumento o una defensa a nuestro presupuesto como institución, sino también para que se aclare el uso de este presupuesto con lujo de detalle.
Gran parte marchará ante la petición del rector, pero ¿qué le pedimos – o exigimos – a él como la autoridad suprema dentro de la universidad, el responsable de dar la cara ante el resto de las instituciones? Eso es la autonomía, ser conscientes de lo que pasa dentro y fuera de la universidad, exigir cuentas y no solamente ser carne de cañón ante la asamblea legislativa.

Para terminar dejo dos preguntas para la reflexión y, si alguien puede, que me las respondan ¿Qué tan autónomos necesitamos ser para que no estemos informados y nos digan cuando tenemos que marchar y alzar la voz? Y segundo ¿podemos llamar autonomía a quejarnos por todo lo que acontece en la universidad –sea adentro o afuera- y darnos el lujo de mirar como nuestra casa de estudios se cae a pedazos?
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